Por Danilo Toro, Fundador de Robotipy
Automatización en el sector salud: qué procesos rinden con RPA
Automatización en salud con RPA: qué procesos de clínicas y laboratorios automatizar, de autorizaciones a resultados, y qué decisiones no le tocan al robot.
En los centros de salud con los que conversamos, pocas autorizaciones médicas salen aprobadas en la primera pantalla sin que alguien de la clínica tenga que llamar por teléfono para preguntar por qué siguen pendientes. La causa casi nunca es clínica. Una persona entra al portal del financiador y copia a mano datos que ya están en la historia clínica. Adjunta la orden médica. Después vuelve cada día a ver si hubo respuesta, porque ningún portal avisa cuando un trámite cambia de estado.
La salud llega tarde a la automatización por un motivo parecido al de otros sectores regulados. El HIS, o historia clínica electrónica, de muchas clínicas se armó con módulos de distintos proveedores comprados a lo largo de los años. Es un producto antiguo y no tiene una API que converse con el resto de los sistemas. Con los financiadores ocurre algo similar: cada uno tiene su propio portal, con formularios y reglas distintas, y no hay forma de integrarse a nivel de sistema con todos a la vez.
Un robot de RPA opera esos portales y el HIS por la misma pantalla que usa hoy el equipo administrativo. No hay que pedirle nada al proveedor del HIS ni esperar a que un financiador abra una API que tal vez nunca llegue. Ese es el escenario donde más rinde, porque una integración tradicional con cada sistema suele salir cara y a veces es imposible de conseguir.
Autorizaciones y preautorizaciones médicas
Una prestación que requiere autorización previa, como una resonancia, una cirugía programada o un medicamento de alto costo, no se agenda ni se factura hasta que el financiador la aprueba. Mientras tanto, alguien de admisión o de facturación revisa la cobertura del paciente, carga la orden médica y los datos del plan en el portal que corresponde, y espera. Si la respuesta se demora, la cita queda en el aire y el paciente llama a preguntar. Cuando la autorización se pierde o lleva un dato mal ingresado, la prestación se realiza igual y después nadie la cobra.
La orden médica entra al flujo apenas se genera. El robot valida contra el padrón de cobertura vigente qué plan tiene el paciente y si esa prestación requiere autorización previa según las reglas del financiador. Si la requiere, carga la solicitud en el portal con los datos y documentos que pide ese trámite. Cada solicitud enviada queda registrada en la base SQLite local del proyecto junto con el número de trámite que devuelve el portal. Con ese registro, un reproceso del mismo día no carga dos veces la misma autorización.
Qué prestaciones requieren autorización en cada financiador cambia cada vez que ese financiador actualiza sus coberturas. Por eso esas reglas quedan en el archivo de configuración del proyecto. Cuando cambian, basta con editar ese archivo. Los usuarios y contraseñas de cada portal también se guardan fuera del flujo.
Una vez cargada la solicitud, el robot vuelve a entrar al portal todos los días, a una hora fija, para revisar el estado. Sin automatización, ese seguimiento suele quedar en una planilla que alguien abre una vez por semana, cuando se acuerda. Si el trámite sigue pendiente después del plazo que define ese financiador, o si fue rechazado, el robot genera un aviso con el motivo que informó el portal, para que alguien del área lo gestione.
Al priorizar entre los procesos de este artículo, las autorizaciones suelen quedar primero porque son las que más dinero mueven de forma directa: una autorización perdida o mal cargada es una prestación que se hizo y no se cobra. La consolidación de resultados de laboratorio libera más horas administrativas, aunque su efecto en caja se nota más lento.
Resultados de laboratorio e imágenes
Un laboratorio externo o un centro de imágenes envía el resultado por correo en PDF, o lo publica en su propio portal para descarga. Alguien tiene que bajarlo, identificar a qué paciente y a qué orden corresponde, y subirlo a la historia clínica, que es donde el médico tratante espera encontrarlo. Con un volumen alto, la tarea se acumula y el resultado llega tarde aunque el laboratorio lo haya entregado a tiempo.
El robot descarga el archivo y extrae los datos que identifican al paciente y la orden, con las técnicas de IDP: procesamiento inteligente de documentos. Antes de subir nada, cruza esos datos con el registro del paciente en el HIS. Si no hay una coincidencia exacta, por ejemplo un nombre parecido o un número de documento que no cuadra, el resultado queda en una cola para que un administrativo lo confirme a mano. La lectura clínica del resultado, incluido decidir si un valor es normal o crítico, queda fuera del robot.
Confirmación de citas y ausentismo
Es un flujo acotado y rentable. El robot confirma las citas por WhatsApp o SMS uno o dos días antes. Si el paciente no responde dentro de un plazo definido, libera ese horario en la agenda para que lo ocupe otra persona.
Las inasistencias sin aviso son uno de los costos menos visibles de un centro de salud: al profesional se le paga igual y el horario se pierde. El robot se ejecuta cada mañana y le quita a la recepción las llamadas a pacientes uno por uno.
Facturación a financiadores de salud
Una vez realizada la prestación, y autorizada si correspondía, hay que facturarla. Cada financiador pide un formato de presentación distinto y usa su propia codificación de prestaciones. Los plazos de rendición también cambian de uno a otro.
La mecánica es la misma que describimos en cómo automatizar la facturación electrónica. El robot consolida las prestaciones del período y prepara el archivo o la carga en el portal de cada financiador. Lo que no cuadra con el padrón queda aparte, y alguien lo revisa antes de presentar para evitar el rechazo.
Cuándo no conviene usar RPA en salud
Un consultorio que atiende veinte pacientes al día, con una sola persona que maneja todas las autorizaciones de memoria, todavía no necesita un robot. Lo urgente ahí es que esa persona documente cómo lo hace, porque el día que sale de vacaciones las autorizaciones se detienen, haya automatización o no. Automatizar empieza a tener sentido con varios financiadores y varios administrativos que hacen lo mismo cada uno a su manera, cuando el volumen ya no cabe en la cabeza de una persona.
Nunca usaríamos RPA para algo que se parezca a una decisión clínica, aunque el financiador te ofrezca un algoritmo que promete priorizar casos según urgencia. Esas decisiones requieren trazabilidad médica y una responsabilidad profesional que un robot de automatización de procesos no está diseñado para asumir.
La aprobación de una autorización tampoco pasa por el robot. Depende del financiador y de sus reglas de cobertura. El robot prepara y presenta el trámite, y avisa cuando hay que actuar sobre la respuesta.
Preguntas frecuentes
¿Qué pasa con los datos de salud que procesa el robot?+
¿Cuánto tarda un proyecto de autorizaciones?+
¿Y si trabajamos con diez financiadores distintos?+
Si la clínica también tramita con compañías de seguros, varios de estos procesos se cruzan con lo que contamos en automatización en seguros: pólizas y siniestros. Para decidir a quién encargarle un proyecto así, escribimos sobrecómo elegir un partner de RPA en LatAm.
