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RPA

Por Danilo Toro, Fundador de Robotipy

Seguridad y gobierno en proyectos de RPA

Seguridad en RPA: cómo manejar las credenciales, los permisos y la segregación de funciones de un robot, y qué controles cerrar antes de producción.

Cuando el área de seguridad se entera de que hay una automatización en producción, lo primero que pregunta es quién conoce la contraseña del robot. Pocas veces hay una respuesta clara. La conoce el consultor que lo implementó y también el analista que pidió el proceso. En el peor caso está escrita en texto plano dentro del propio archivo del robot, en una carpeta compartida que hereda los permisos de la carpeta superior.

Las conversaciones sobre seguridad en RPA suelen empezar por otro lado, con dudas sobre si el robot puede equivocarse o borrar algo en el ERP. El riesgo mayor es menos llamativo. Un robot es un usuario más de tus sistemas, con credenciales, permisos y horario, y casi nunca entra en las políticas de acceso que se aplican a las personas.

Una cuenta de servicio propia para cada robot

Muchos robots entran a los sistemas con la cuenta de alguien del equipo. Es lo más rápido. No hay que pedirle nada a TI y funciona desde el primer día, hasta que esa persona renuncia. Su cuenta se da de baja y el robot deja de funcionar sin que nadie relacione una cosa con la otra. Mientras tanto, todo lo que el robot hizo durante meses aparece en la auditoría a nombre de esa persona, incluso los días en que estaba de vacaciones.

Una cuenta de servicio propia para cada robot resuelve ambos problemas y cuesta una reunión con TI. El paso siguiente, que pocas veces se da, es limitar esa cuenta a los permisos del proceso que automatiza. Un robot que carga facturas no necesita aprobarlas, y uno que consulta stock no tiene por qué modificarlo.

La mayoría de las cuentas de robot que hemos revisado tenían perfil de administrador. Venían así porque era más rápido que definir el perfil exacto y porque se asumía que "es un robot, no va a hacer otra cosa". El robot hará lo que se le programó, pero con esas credenciales se puede entrar a los sistemas aunque el robot esté apagado. Además quedan anotadas en archivos y correos, y las conocen personas que después se van de la empresa.

Segregación de funciones al automatizar

En un proceso manual, la segregación de funciones se da por defecto: quien carga el pedido no lo aprueba y quien concilia no registra. Si la automatización va de punta a punta, las tareas que hacían tres personas distintas quedan en un solo usuario técnico. Ese usuario acumula una combinación de permisos que la política interna nunca le habría dado a un empleado. Nadie decidió eliminar ese control. Se perdió como efecto secundario de automatizar, y el problema sale a la luz en la primera auditoría interna seria o cuando la empresa inicia su certificación.

La solución es diseñar el control dentro del flujo desde el principio. En el robot de creación masiva de materiales que describimos en cómo integrar RPA con tu ERP, el proceso se detiene solo y espera a que un analista revise la planilla antes de cargarla en SAP. El robot arma bien la planilla y aun así la pausa se mantiene, porque conserva el control que existía antes de automatizar: el robot prepara la carga y una persona la libera. Si alguien pide quitarla para ganar quince minutos por ejecución, está pidiendo que la preparación y la liberación vuelvan a quedar en un solo usuario.

Dónde guardar credenciales y parámetros

Dónde se guardan las credenciales se decide en la primera semana de desarrollo, y después cuesta cambiarlo. Nosotros no escribimos ningún dato sensible dentro del flujo del robot. Los parámetros que pueden cambiar sin tocar la lógica (rutas, casillas de destino, umbrales, fechas de corte) se guardan en un archivo configuracion.ini en la carpeta de recursos del proyecto, separado del código. Las contraseñas tampoco van en ese archivo. Se resuelven con el gestor de credenciales del orquestador o con el vault que ya tenga el cliente, y el robot las solicita en tiempo de ejecución.

Con esa separación:

  • TI puede rotar la contraseña del robot según su política de 90 días sin llamar a nadie ni abrir el proyecto.
  • El consultor externo que desarrolla el robot nunca necesita conocer la clave productiva.
  • El paso de desarrollo a producción se hace cambiando el vault, sin modificar el robot.
  • Si mañana cambias de proveedor de automatización, no le entregas un archivo con las claves de tu ERP.
  • Si alguien copia la carpeta del robot a una memoria USB, lo que se lleva no sirve para entrar a ningún sistema.

Este último punto es el que más convence, porque la carpeta de un robot se copia más de lo que se supone. Se respalda o se prueba en otro equipo, y a veces se le envía a un colega que ayuda a resolver un error.

Qué registros revisa una auditoría

En trazabilidad, un robot bien construido deja mejor registro que una persona, y eso es un argumento a tu favor en una auditoría. Cada ejecución queda registrada con hora de inicio, hora de fin, resultado y volumen procesado. En nuestros proyectos ese registro se guarda además en una base de datos local del propio robot, de modo que la trazabilidad no depende de que alguien haya revisado la consola ese día. Ese mismo registro es la base para monitorear los robots en producción en la operación diaria.

Los vacíos aparecen en otros dos registros: quién pidió ejecutar el robot fuera de su horario programado y quién autorizó el último cambio en su lógica. Sin el primero, las ejecuciones fuera de horario quedan como una vía lateral para hacer cosas irregulares sin que nadie responda por ellas. El segundo marca la diferencia entre una automatización gobernada y un script que alguien edita un viernes a las siete de la tarde sin dejar rastro.

Qué debe cubrir el gobierno de RPA

Buena parte de lo que se vende como "gobierno de RPA" es un aparato de comités, formularios y matrices de aprobación que alarga los proyectos de tres semanas a tres meses sin reducir el riesgo. El robot sigue entrando con una cuenta personal y la clave sigue en un Excel, pero ahora hay un acta que dice que se evaluó.

El gobierno que sirve es más pequeño y más incómodo. Cabe en una hoja que se completa a mano para cada robot y responde estas preguntas:

  • Con qué cuenta entra a los sistemas.
  • Qué permisos tiene esa cuenta.
  • Dónde está la contraseña.
  • Quién puede cambiar la lógica.
  • Quién se entera cuando falla.
  • Qué pasa con todo lo anterior el día que el proceso se discontinúa.

La última suele quedar sin respuesta. Cuando eso pasa, la cuenta de servicio de un robot dado de baja sigue activa, con sus permisos vigentes y sin nadie que la supervise. Eso es una credencial huérfana.

No todos los procesos requieren el mismo nivel de control. A un robot que arma un reporte de solo lectura y lo envía por correo le bastan una cuenta propia y un log. Los controles completos, con vault, matriz de segregación y acta de cambios, se justifican cuando el robot escribe en sistemas transaccionales o maneja dinero o datos personales. Esos controles se definen antes del desarrollo, porque cambiarlos con el robot ya en producción obliga a volver a probar todo.

Preguntas frecuentes

¿Un robot RPA es más riesgoso que una persona haciendo la misma tarea?+
Puede serlo en cuanto a permisos, porque concentra en un solo usuario tareas que antes estaban repartidas. A cambio, deja registro de cada ejecución con hora y volumen, algo que un proceso manual en planilla no ofrece.
¿Se pueden guardar las credenciales en el archivo de configuración del robot?+
No. El configuracion.ini es para parámetros operativos que cambian sin tocar la lógica. Las claves van en el gestor de credenciales del orquestador o en el vault del cliente, y el robot las obtiene al ejecutarse.
Estamos preparando la certificación ISO 27001, ¿qué nos van a revisar de los robots?+
Lo mismo que a cualquier otro usuario de tus sistemas. El auditor trata a los robots como un tema de control de acceso, y el error de enfoque más común es prepararlos como una categoría aparte. Por cada robot revisará cinco puntos: la cuenta con que opera y quién la administra, cómo se otorgan y revisan sus permisos, dónde y cómo se almacenan las credenciales, qué registro queda de cada ejecución y de cada cambio, y cómo se da de baja todo al retirar el proceso. Si esos cinco puntos están documentados para cada robot, tienes cubierto lo principal. Una política escrita no reemplaza esa documentación, porque el auditor revisa las cuentas reales y el hallazgo suele ser una cuenta con perfil de administrador que sigue activa.
¿Quién debería ser dueño del gobierno de los robots, TI o el área usuaria?+
Los permisos y las credenciales son responsabilidad de TI, sin discusión. Las reglas de negocio y la decisión sobre qué controles se mantienen dentro del flujo corresponden al área usuaria, que es la que responde por el proceso. Los proyectos se estancan cuando nadie define esa frontera hasta que aparece el primer conflicto.

Si estás evaluando automatizar un proceso que toca sistemas transaccionales, resuelve estas definiciones en la etapa de levantamiento, cuando documentes el proceso antes de automatizarlo. Sobre los tropiezos más frecuentes en este tipo de proyectos escribimos en errores comunes al implementar RPA.

Danilo Toro
Danilo Toro
Fundador de Robotipy
Danilo es un desarrollador y un emprendedor. Cuenta con más de 7 años de experiencia en automatización de procesos y desarrollo de software.

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Revisamos con qué cuenta entra cada robot, qué permisos tiene y dónde están sus credenciales, antes de que lo pregunte el auditor.